Sin trabajo no hay recompensa.
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
Ir a amarrar el zorro.
Al que madruga, le da sueño más temprano.
Tanto le alabas que nunca acabas.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
Un tonto tiene que ser vanidoso para ser suficientemente tonto.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
Cuando pobre, franco; cuando rico, avaro.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
Toma a un hombre por la palabra y a una vaca tómala por los cuernos.
Las espinacas son la escoba del estómago.
Las llaves en la cinta y el perro en la cocina.
Si la locura fuese dolores, en cada casa, habría voces.
El de labios mentirosos disimula su odio, y el que propaga calumnias es un necio.
Hasta una hormiga que pierde, duerme.
El cangrejo de río está del lado del cangrejo de mar.
Toda la noche registrando cucharales y al final no tenía ni dos reales.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
El árbol que no da frutos, da leña.
Con el metro que midas, te medirán.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Muchos amigos pequeños, hacen a un enemigo grande.
Oración de perro no va al cielo.
Quien tiene madre, muérasele tarde.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
El dinero no da la felicidad; pero como calma los nervios.
Cual andamos, tal medramos.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
La vecindad es fuente de amistad.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
Una vez al año, y ésa con daño.
No digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre.
Se aprende poco con la victoria, en cambio, mucho con la derrota.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
Hombres de noche, muñecos de día.
Cuando me despierte me llamas.
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Nada falta en los funerales de los ricos, salvo alguien que sienta su muerte.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
Mejor el demonio que te hace progresar, que el ángel que te amenaza.
Como suena a copla, tu me la soplas.
Por sus pasos contados, va el ladrón a la horca, y todos a la muerte vamos.
El destino baraja, nosotros jugamos.
Quien se vanagloria de un vicio lo hace de todos