Cuando el marido llega a la casa debe pegarle a su mujer, si él no sabe el motivo, seguramente ella si lo sabe.
Cada cual se cuelga lo que mata.
Que se le va a hacer al mal cuando remedio no hay.
En la muerte y en la boda, verás quién te honra.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
Hermano mayor padre menor.
Después de la guerra, todos son generales.
Las desgracias no vienen solas.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
A la virtud, menester hace espaldas.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Pedir las perlas de la virgen.
Una reputación de mil años quizás dependa de la conducta de una hora.
Al mayor peligro, el mayor auxilio.
Piedra sin agua, no afila en la fragua.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
Al que es fraile, todos le parecen del mismo aire.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
Si un problema tiene solución,no hace falta preocuparse.
Madrid, nueve meses de invierno, y tres de infierno.
Todo laberinto tiene una salida.
Como es la madre, así es la hija.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
En Noviembre el frío vuelve.
Quebrásteme la cabeza, y ahora me untas el casco.
La casa hecha y el hueco a la puerta.
Haber muchos cocos por pelar.
El hambre mató a pocos; la hartura a muchos.
No dice más la lengua de lo que siente el corazón.
La rueda de la fortuna nunca es una.
Todo el orgullo y la opulencia paran en siete pies de tierra.
La manera de evitar grandes faltas es cuidarse de las pequeñas.
Llena o vacía, casa que sea mía.
Pan ajeno, caro cuesta.
El pescado en Mayo, a quien te lo pida dáselo.
En casa del doliente quémase la casa y no se siente.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
A quien no la teme, nada le espanta.
En viniendo el perdigón pierde la trucha sazón.
El encanto de las cosas es que siendo tan hermosas no conocen que lo son.
Vale más rodear que mal andar.
No tires piedras sobre tu tejado.
A dineros dados, brazos quebrados.
Amistades conserva la pared medianera.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
Pon tu culo en concejo; uno te dirá que es blanco, otro que es bermejo.