Ojos de extraños no alcanzan a ver los daños.
El buen mosto sale al rostro.
El derecho de los pobres no es más que llanto
El beneficio no se encuentra en los hechos, sino en las intenciones
Lo que tiñe la mora, otra verde lo decolora.
Aunque la traición place, el traidor se aborrece.
Si supiese la hueste lo que hace la hueste, mal para la hueste.
Aquellos polvos traen estos lodos.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
Ayer me negó un bocado, pero hoy me pide prestado.
Los verdaderos amigos se reconocen en los momentos de necesidad
Agua de fuente, sana y transparente; agua de laguna, enfermiza y turbia.
Pídele al viejo el consejo, te irá bien con él y llegarás a viejo.
El hombre que no sabe sonreír no debe abrir la tienda.
Cuando los números hablan se acaban las discusiones.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
Si no tienes un enemigo dentro, poco podrán hacer los enemigos de fuera.
Tres pies para un banco y el banco cojo.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Salamanca, a unos sana y a otros manca y a todos deja sin blanca.
Considera enemigo a aquel que al agraviarte lo hace solo con intención
Donde hay obras, hay sobras.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
El interés mata la amistad
Cuando se es rico, siempre se baila bien.
Un niño sin padre es como una casa sin techo.
Barre la nuera, lo que ve la suegra.
Agrada, quien manda.
Solo había una condición para poder alcanzar la paz. Ambos líderes, blanco y piel roja, debían ostentar la misma posición. Pero los blancos no estaban dispuestos a ceder.
Si con el pensamiento se caminara, ¡cuantas horas el día contigo estara!
La casa de Celestina, todos la saben y nadie la atina.
Gente pobre no necesita criados.
¿Qué es la lengua en la boca del virtuoso? Es la llave que abre un tesoro.
Vuela el tiempo y nos arrastra en su vuelo.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Ser pobre como si hubiera sido lavado.
Nada falta en los funerales de los ricos, salvo alguien que sienta su muerte.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
Codicia mala, el saco rompe.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
El corazón y los ojos nunca son viejos.
Ningún humano recuerda, que el culo le huele a mierda.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
Casa de padre, viña de abuelo y olivar de bisabuelo.
Bien predica el ayunar el que acaba de almorzar.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
Cuando uno se enoja, la razón se va de paseo.