De desagradecidos está el infierno henchido.
Agua fría y pan caliente, nunca hicieron buen vientre.
Es mejor si los papeles se pueden levantar juntos.
Cultiva la amistad de la misma forma que comes sal: rompiendo con los dientes la gruesa y saboreando lentamente la fina
La masa y el niño en el verano sienten frío.
No cortes el árbol que te da sombra.
Honra merece el que a los suyos se parece.
Mal se saca agua de la piedra.
Lo bello es difícil.
Hinca el pico, igual el feo que el guapo, y el pobre que el rico.
No paga los platos rotos, pero arma los alborotos.
La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
El ruso tiene tres principios: quizá, de alguna manera, no importa.
El mejor tuero para Mayo lo quiero y el mejor costal para San Juan.
Guárdate de puta que la bolsa deja enjuta.
Mala y engañosa ciencia es juzgar por las apariencias.
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
Abre las ventanas al cierzo y al oriente y ciérralas al mediodía y poniente.
Querer es poder.
Dar el consejo y el vencejo.
Julio calorero, llena bodega y granero.
Más vale ensalada que hambre.
Si te pica el escorpión, busca pala y azadón.
Después de comer, ni un sobre escrito leer.
El perezoso considera suerte el éxito del trabajador.
Los celos son una pasión vulgar; son algo desconocido entre las personas de alta cuna
Dos montañas no se pueden juntar, pero dos piedras sí.
Cuando te den, da.
Doblada es la maldad que sucede a la amistad.
No cogíamos en el fuego, y parió la abuela.
Alazán tostado, antes muerto que cansado.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Donde hay buen vino y la tabernera es guapa, allí se me caiga la capa.
Libro prestado, libro perdido.
Ante todo, mucha calma. (Siniestro Total).
Quien se va, como muerto está, y pronto se le olvidará.
Un hombre feliz es como un barco que navega con viento favorable.
Ninguna mortaja, es grata ni maja.
Aunque se necesite la espada una sola vez en la vida, es necesario llevarla consigo siempre.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
Debajo de la base de la lámpara está oscuro.
Ocasión perdida, para siempre ida.
La ruana no hace al arriero, ni el vestido al caballero.
En chica casa y en largo camino se conoce al amigo.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
No busques de qué murió quien carne asada cenó.
Ruin que convida, deja a todos sin comida.
Las flores y la ocasión, son de poca duración.
El álamo largo y enjuto, ni da sombra ni da fruto.