La lengua no tiene dientes, y más que ellos muerde.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Un copo de nieve nunca cae en el lugar equivocado.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Para pan y pescado, chocho parado.
Al que muere en el barco, le reclama el charco.
En cada tiempo, su tiento.
Muestra gran respeto por tu semejante.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
Dios castiga, pero no ha palo.
Al segar ser bien pagado, dice al estercolador, su sembrado.
El corazón es el primero que vive y el último que muere
Ruin señor, cría ruin servidor.
Al ingrato con la punta del zapato.
No inclines la balanza, ni falsees los pesos, ni alteres las fracciones de la medida. El mono se sienta junto a la balanza y su corazón es fiel. ¿Qué Dios es tan grande como Thot, el que descubrió estas cosas, para hacerlas?
El buen hijo a su casa vuelve.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
Si el padre es ajo y la madre cebolla, ¿cómo puede oler bien el hijo?
Ladran, pues cabalgo.
Nunca digas nunca: de este agua no beberé.
Los caracoles vacíos son lo que hacen más ruido. Así los hombres vanos y bullidores.
Soy una parte de todo lo que he encontrado
Mujeres y pelagatos son malos para facer tratos.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
Cuentas viejas líos y quejas.
El que se rompe los dientes con la cáscara raramente come la almendra.
¡Qué te fagorizen! (publicidad española de finales de los 60. FAGOR).
El que con su barriga se enoja, la tripa le queda floja.
Indio comido indio ido.
Abrir la fuente y disminuir el escape del agua.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
Si quieres ser cornudo, ándate a la caza a menudo.
En enero, plante ajero; a finales, que no a primeros.
Lo cortes, no quita lo valiente.
Agua, viento y cuchilladas, desde la cama.
Tantas veces va el cántaro a la fuente, que al final quiebra.
A gran seca, gran mojada.
De un cólico de acelgas nunca murió rey ni reina.
Qué bueno era Dios para labrador.
A la de tres va la vencida.
San Xoán garda a chave do pan, san Martiño a do viño e san Andrés a do porquiño. San Juan guarda la llave del pan, San Martín la no y San Andrés la del cochino.
Llorando nacen todos, riendo ni uno solo.
Comida que escasea, bien se saborea.
Quien mocos envía, babas espera.
A donde no está el dueño, no está su duelo.
Torreznos sin vino, como olla sin tocino.
Solo se puede sacar de una bolsa lo que ya está en ella.
La nieve no rompe las ramas del sauce.
No hay más chinche que la manta llena.