La ocasión asirla por el guedejón.
Si dices la verdad, ya tienes un pie en el estribo.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
Se puede esconder el fuego, pero ¿Qué se hace con el humo?
Ninguno es tan viejo que no pueda vivir un año, ni ninguno se vaya ni se muera; que de idos y muertos nadie se acuerda.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
Comer uva y cagar racimo.
La buena lectura, alivia la tristura.
Donde pan comes migas quedan.
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
Campo abandonado, fuego proclamado.
El que las sabe, las tañe.
Mira después el bienestar del cuerpo y la mente.
¿Qué hemos de hacer?. Descansar y tornar a beber.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
Cabellos y cantar, no es buen ajuar.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Del dicho al hecho hay largo trecho.
Quien fue primero, la gallina o el huevo.
Entre bodas, fiestas y meriendas, ¿quién cuidará tu hacienda?.
El más fuerte teme a la muerte.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
Voy a gobernarles por leyes fijas, entonces el descanso y la felicidad prevalecerán en el mundo
Tantos días pasan de enero, tantos ajos pierde el ajero.
Febrero y las mujeres tienen en un día diez pareceres.
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
Cague la espina quien se comió la sardina.
Casa donde hay ruda, el ángel la saluda.
Coma y beba con sus amigos pero no negocie con ellos.
Con el viento se limpia el trigo, y los vicios con castigo.
Cuentas claras conservan amistades.
Enero y Febrero hinchan el granero, con su hielo y su aguacero.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
La amistad y el amor, dos bellas mentiras son.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
Quien en tiempo huye en tiempo acude.
No le llames trigo hasta que esté en el silo.
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
Amor, tos y humo no se pueden esconder
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
Dos tetas tienen más fuerza que una yunta de bueyes.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
No puedes poner maíz en una canasta con huecos.
El ladrón empieza robando un alfiler y llega a robar un imperio
El trigo en la panera, y el vino en la bodega.
Solo los pies del viajero saben el camino.
Zapateador que bien zapatea, bien se menea.
El corazón no habla, pero adivina.
Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid. (Frase utilizada para utilizar un pretexto para dar varias opciones).