Más mató la cena que sanó Avicena.
Loro viejo no da la pata.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Gobierna tu casa y sabrás cuánto cuesta la leña y el arroz; cria a tus hijos, y sabrás cuánto debes a tus padres.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
Can que mucho lame, saca sangre.
Quien hace preguntas no es tonto.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
Zancas largas, para recados; zancas cortas, para sentado.
Un hombre puede lo que sabe
Entre Pinto y Valdemoro. (Frase utilizada en España para a alguien que duda).
Una alegría esparce cien pesares.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
Al que temprano levanta, nunca le faltan abarcas.
Estos son polvos de aquellos lodos.
El año nuevo nos viene anunciando cuando Diciembre se va tiritando.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
Las palabras no cuestan plata.
Cada hombre deja sus huellas.
Si tu mano se cubre de grasa apóyala sobre tus mejores amigos
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Zapato de ramplón, de larga duración.
Es agua derramada.
A la que sabes mueras, y sabía hacer saetas.
Quien vive sin disciplina, muere sin honor.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Lengua malvada corta más que espada.
Que tires para abajo, que tires para arriba, siempre se hara lo que tu mujer diga.
La fantasía es la droga de la mente
Pan, jamón y vino añejo, son los que hinchan el pellejo.
Aguadito para que rinda y saladito para que alcance.
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.
Unos por el culo estercolan, y otros por la boca.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
Los ríos profundos fluyen lentamente.
Coge la ocasión al vuelo antes de que te enseñe el rabo.
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
Hay más sabiduría escuchando que hablando.
A veces podemos hacer mal por una buena razón.
Hacer bailar el trompo en la uña.
Loro viejo no aprende a hablar.
No hay que reírse de la felicidad
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
Parecer uña y carne.
Haz bien y échalo al mar; si los peces lo ignoran, Dios lo sabrá.
Al fisgón cuando menos un trompón.