Amigo viejo y casa nueva
Quien te acaricia más de lo que suele, o te ha engañado o engañarte quiere
A gran prisa, gran vagar.
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
Irse con la soga entre los cachos.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
El arroz, el pez y el pepino, nacen en agua y mueren en vino.
Si a la abeja ves beber, muy pronto verás llover.
El necio se divierte con su mala conducta, pero el sabio se recrea con la sabiduría.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
Nunca con menores, entables amores.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
El que mea y no pee, es como el que va a la escuela y no lee.
Variante: En nombrando al rey de Roma, por la puerta asoma.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
A cada paje, su ropaje.
Entre tres la tenían y ella meaba, y no meaba a gusto la condenada.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
Si las vides lloran debemos beber sus lágrimas.
A las obras me remito.
Tronar como un arpa vieja.
Amigos y relojes de sol, sin nubes sí, con nubes no.
Abril Abrilete, cuando la viña mete.
Mal año espero si en Febrero, anda en mangas de camisa el jornalero.
Las mujeres quieren ser rogadas.
Bien está lo que bien acaba.
Un hombre tiene la edad de la mujer a la que ama.
Éramos pocos y parió la abuela.
Siempre que haya en este mundo amigos íntimos, estarán tan cerca como simples vecinos aunque se encuentren en los confines más remotos.
Comer, besar y rascar, es solamente empezar.
Valgan las llenas, por las vacías.
No es gallina buena la que come en casa y pone fuera.
Bailar la trabajosa.
En Peñaflor de Hornija, puta la madre y puta la hija.
Quien se duerme, no pesca peces.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
¿Quién con una luz se pierde?
Hablar más que lora mojada.
Ayunen los santos, que no tienen tripas.
Mas vale paso que dure, que trote que canse.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
Para el pobre, hasta su noche de bodas es corta.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
Eres de la ley del tordo, las patas flacas y el culo gordo.