Las palabras no tienen alas pero pueden volar miles de kilómetros
El corazón no envejece es el cuero el que se arruga.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
La muchacha que es bonita, afeites no necesita.
¿Qué hace con la moza el viejo?. Hijos huérfanos.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
El que se alegra del mal del vecino, el suyo le viene de camino.
Lo pasado ha huido, lo que esperas esta ausente, pero el presente es tuyo.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
El mono vestido de seda mono se queda
No hay dos sin tres. (Siempre hay consecuencias)
Ira de hermanos, ira de diablos.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
Ir por lana y volver trasquilado.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
Refregadas, duelen más las llagas.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
De los hijos, el que muere, el más querido.
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
Ofrecer el oro y el moro.
El que mucho promete, poco cumple.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
El aburrimiento es una desgracia
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Marido celoso, viejo mañoso.
Amigo si te echas novia, échatela entre semana, porque en llegando al domingo, la más cochina se lava.
Amar sin ser amado es como limpiarse el culo sin haber cagado.
Si ofendes serás ofendido
El que a orilla del río mora, mucho bebe y mucho llora.
El placer y la alegría del hombre radica en aplastar al rebelde y conquistar al enemigo, en arrancarlo de raíz, y tomar de él todo lo que tiene
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
Para mejor pasar la vida, tener esposa y querida.
Caminito comenzado, es medio andado.
Dos no riñen si uno no quiere.
A dos palabras tres porradas.
Es posible soportar el arroz y el té frios, pero la mirada y las palabras frías son insoportables.
El viento que el marinero quiere no sopla siempre.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
De luengas vías, luengas mentiras.