El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
El corazón no habla, pero adivina.
Cuando el león muere, encima le mean las liebres.
Abril, lluvias mil.
Niebla en la mañana, tarde muy galana.
Guagua que llora mama.
Cuando era moza, meaba por un punto, ahora que soy vieja, méolo todo junto.
Demasiada amistad genera enfados
Quien se acerca al bermellón enrojece, quien se acerca a la tinta ennegrece.
Las mujeres y el vino hacen errar el camino.
Se heredan dinero y deudas
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
No pongas a tu mejor amigo en la disyuntiva de tener que elegir entre ti y una cruz de caballero
Manos besa el hombre, que querría ver cortadas.
La oración de Zumaque: para trbajar no te mates.
A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
Si la montaña no va Mahoma, Mahoma va a la montaña.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Un juego de cartas se juega con dinero
Si no puedes ganar dinero en la bolsa, ten miel en la boca.
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
Gachas de almorta, el estómago confortan.
Fiesta sin comida, no es fiesta cumplida.
Al pobre y al feo todo se le va en deseo.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
Hijos y mujer añaden menester.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
No te cases por dinero. A préstamo lo conseguirás mucho más barato.
Por el becerro se amansa la vaca
A la mujer ventanera, tuércela el cuello si la quieres buena.
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
La mentira busca el rincón.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
Cada mochuelo, a su olivo.
Con fabes y sidrina, nunca falta gasolina.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
De la norteña y la tapatía, la primera tuya, la segunda mía.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
Ojo por ojo, diente por diente.
Febrerillo loco, un día peor que otro.
El triunfo de los crueles es breve
Del mirar nace el desear.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.