Quien baila, de boda en boda se anda.
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro
El encanto de las cosas es que siendo tan hermosas no conocen que lo son.
Donde están los hechos, no son necesarias las palabras.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
Tener todo lo necesario para ser feliz, no es una buena razón para serlo realmente
La gente se arregla todos los días el cabello, ¿por qué no el corazón?.
Con putas y bretones pocas razones.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Algunos buscan la felicidad. Otros la crean.
Buscando lo que no se encuentra, se encuentra lo que no se busca.
El que ama el peligro, en él perece.
No hay año sin desengaño.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
Buey viejo no pisa mata, y si la pisa no la maltrata.
Las palabras no cuestan plata.
Cántaro roto, no sufre más remiendo que comprar otro.
Más vale vieja conocida, que nueva con sida.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
El corazón nunca es engañador.
La distancia hace a las montañas más azules.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Más vale remiendo feo que agujero hermoso.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
Quien todo lo pensó nunca se caso.
De valientes y tragones, están llenos los panteones.
Hijo ajeno, candela en el seno.
De tal colmena tal enjambre.
¿Qué echa al hombre de casa? Humo y mujer brava.
Todo flujo debe tener su reflujo.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
De la nieve no sale más que agua
A buen santo te encomiendas.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
Todavía aguas corren profundamente.
Viejo con mujer hermosa, mala cosa.
Muchos que viven cantando, mueren llorar.
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!
Cuando la colcha está sobre la cabeza, los cónyuges son igualmente ricos
Ranas que cantan, el agua cerca; si no del cielo, de la tierra.
La tercera es la vencida"
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
Palabras sin obras, barato se venden.
A quien presta nada le resta.
Se empieza por avergonzarse de un vicio y se acaba alardeando de él
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
El pez y el cochino, la vida en agua y la muerte en vino.