Hablo de la gente de nuevo cuño.
Más difícil que matar un burro a pellizcos.
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
Una abeja vale más que mil moscas
Al amo comerle y no verle.
La mujer, el huerto y el molino, requieren uso continuo.
Cuando de casa estamos lejanos, más la recordamos.
Busca la felicidad en tu casa y no en la del vecino
A consejo de ruin, campana de madera.
El verano muere siempre ahogado
Fiebres otoñales, largas o mortales.
A enemigo que huye, puente de plata.
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
Si quieres que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!.
Fruta nueva? ¿quién no la prueba?
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
Todos los hombres se entenderían bien sin las palabras mio y tuyo.
Más quiero asno que me lleve que caballo que me tire.
¿Quién con una luz se pierde?
No saber de la misa la media.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
Al alcalde y a la doncella, no les diga nadie: "Si yo quisiera.".
Amigos y relojes de sol, sin nubes sí, con nubes no.
Pan caliente y uvas, a las mozas ponen mudas y a las viejas quitan las arrugas.
La felicidad consiste a menudo en el arte de saberse engañar
Una cosa es la que piensa el amo y otra la que piensa el caballo.
El hombre nació para morir, es mortal.
En la casa del buen amo vive y muere el buen criado.
Dos amigos de una bolsa, el uno canta y el otro llora.
Con mujer que tiene dueño, ni sueño.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Estas son de mi rodada.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
Como hormigas en la sartén al fuego.
El pasaro que canta en el tiempo incorrecto es muerto.
Lo barato, sale caro.
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Bollo de monja, costal de trigo.
Calavera no chilla. (El que disfruta la noche no se debe quejar que tenga sueño)
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas
No te guíes por mi apariencia, soy más ingenuo de lo que parezco.
A la fea, el caudal de su padre la hermosea.
Lo más tierno en este mundo, domina y vence a lo más duro.