A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Más quiero amiga llana que parienta falsa.
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.
Caballo que tiene que ir a la guerra, no muere en el vientre de la yegua.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
Tras de maluca tuerta, más le valiera estar muerta.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
El dinero hace al hombre entero.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
Ni en el agua ni en el viento, escribas tu pensamiento.
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
Mujeres y malas noches matan a los hombres.
Más merece quien más ama.
Atender y entender para aprender.
Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo.
Marido, comprad vino; que no lino.
En San Antonio cada pollita pone huevo
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
Por muchos pueblos y países anduvimos y, es seguro, de todos alguna cosa aprendimos.
la juventud es el único defecto que se cura con la edad.
Se te vio el plumero. (Frase utilizada para los homosexuales, como para cualquiera que pretenda engañar).
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
En amores o en dinero, no existe amigo sincero.
Entre bueyes no hay cornadas.
Tanto nadar para morir en la orilla.
Échate a enfermar y verás quién te quiere bien o quién te quiere mal.
Pedir las perlas de la virgen.
Si quieres que te aprecien, muere durante un viaje.
Le brindó el borracho fino; pero la muerte no bebe vino; el avaro con su tesoro, pero la muerte no quiere oro; el borracho y el avariento fenecieron en un momento.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Anhela algo por suficiente tiempo,y ya no lo querrás.
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
Cuando veas al erizo comiendo madroños, entrado está el otoño.
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
Machete estáte en tu vaina, garabato en tu rincon.
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
Fragilidad tu nombre es mujer.
Padecer por amar, no es padecer, que es gozar.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
Una sola vez no es costumbre.
Cien gallinas en un corral cada una dice un cantar.
Se pasa tantas veces cerca del cementerio que al final se cae dentro
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.