Se pasa tantas veces cerca del cementerio que al final se cae dentro
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
El hombre honra al amigo con afecto, responde a regalo con regalo. A risa responde con risa y al truco con trampa.
El vivo a señas y el tonto a palos.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Buscar el mediodía a las 14 horas.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
Viejo con moza, mal retoza.
Nunca te duermas en los laureles.
El hombre es verdaderamente libre cuando ni teme ni desea nada
Al que le gusta el chicharron, con ver el coche suspira.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
Nunca llueve a gusto de todos.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
Como la recién casada: con ganas de todo y ganas de nada.
Cantando y cantando, las penas se van aliviando.
Mándame las flores cuando aún pueda olerlas.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
La vida es corta como la escalera de un gallinero y encima repleta de mierda.
Donde hay buen vino y la tabernera es guapa, allí se me caiga la capa.
Jamás cerró una puerta Dios, sin que abriese dos.
A la mujer fea, el oro la hermosea.
Desde donde se posan las águilas, desde donde se yerguen los jaguares, el Sol es invocado.
Lo que tiene la fea, la bonita lo desea!
Es más cargante que tener una pulga en la oreja.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
Si quieres saber quién eres, pregúntale a tu vecino.
Di poco, pero lo poco que digas, dilo bien.
Variante: A cada pajarillo le gusta su nidillo.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Si miras mucho atrás, a ninguna parte llegarás.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
Tu mujer te pedirá disculpas cuando la luna se caiga.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
A la mujer y a la viña, el hombre la hace garrida.
En lo ajeno, reina la desgracia.
Al hombre bueno, no le busquen abolengo.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
La mujer cuanto más pequeñita mejor
Cada loco con su tema.