A burlas, burlas agudas.
Quien bien tiene y mal escoge, si sale mal que no se enoje.
Solo se puede competir en felicidad con los dioses cuando se posee pan y agua
Por la boca muere el pez y el piloto por los pies.
Alta y esbelta me haga Dios, que rubia y morena ya me haré yo.
Las deudas de juego son deudas de honor.
Amistad por interés hoy es y mañana no es.
Da lo suyo al dueño y gozarás de buen sueño.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
Acabándose el dinero, se termina la amistad.
Si te detienes cada vez que un perro ladra nunca llegarás al final de tu camino.
Con un huerto y un malvar, hay medicinas para un lugar.
Buena es la costumbre en el bien.
Voz del pueblo, voz de Dios.
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
Al dibujar una rama es necesario escuchar el soplo del viento.
Donde entra tajada no entra rebanada.
Dinero ten, y a todo parecerá bien.
Si Mahoma no va a la montaña, la montaña viene a Mahoma
Caballo chiquillo, siempre potrillo, caballo grande aunque no ande.
Agua de mañana y concejo de tarde, no es durable.
El que sonríe en vez de enfurecerse es siempre el más fuerte.
Bueno es dar, y sin embargo, no conviene ser muy largo.
La ocasión de pecar se debe siempre apartar y quitar.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
Ajo, cebolla, y limón, y déjate de inyección.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
Entre suegra y cuñado, sale el nieto abogado.
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
Nadie sabe lo que vale un duro, hasta que no lo pide con apuro.
Quien tiene la cabra, ese la mama.
Por San Miguel se cata la miel.
No hay caballo, por bueno que sea, que no tropiece algún día.
El más feliz parto, tiene algo de "jarto".
La vaca no se acuerda de cuando era ternera.
El que calla, otorga.
No hay altanería que no amanece caída.
El alcalde de mi pueblo me lo enseñó: quítate del medio que me pongo yo.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
Que la haga el que la deshizo.
Boñiga de vaca en quemadura, pronto la cura.
El buen libro de las penas es alivio.
No confíes del peón que tiene las manos finas.
Juventud sin salud, más amarga que senectud.
Poco se aprende con la victoria y mucho con la derrota.
Con dinero en bolsillo, buen jamón y cochinillo.
Variante: Sol madrugador y cura callejero, ni puede ser buen cura ni el sol duradero.
Dos veces olla al día, el caldo amargaría.
El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.