No calientes horno para que cueza otro.
Ara bien y cogerás trigo.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
En esta feria has de ser o mercancía o mercader.
Antes que el deber está el beber.
No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
Suegra y nuera, no hay peor parentela.
A ningún tonto le amarga un dulce.
Fíate del santo y no le prendas vela.
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
El que va a un entierro y no bebe vino, el suyo le viene de camino.
Cortesía de boca, mucho consigue y nada cuesta.
Por un gato que maté, me llamaron matagatos.
Gallina vieja da buen caldo.
Decir la verdad es como escribir bien, se aprende practicando
Sol que mucho pica, o llueve o graniza.
Persigue la buena suerte, no esperes que venga a verte.
Pájaros de un mismo plumaje vuelan juntos.
Aunque se cubra de sedas, el perro huele mal.
Alfayate sin dedal, cose poco, y eso mal.
Parejo como las calles de León.
Por San Fermín, el calor no tiene fin.
Bestia alegre, echada pace.
Nunca segundas partes fueron buenas.
Labranzas de aguja, ni valen más que las de pluma.
Por Agosto, ni es vino ni es mosto; por San Andrés, vino es.
En camino largo, corto el paso.
La mujer tiene derecho, si se mantiene en su techo.
La tierra no es una herencia de nuestros padres sino un préstamo de nuestros hijos.
¡Cuántas te tendrán envidia!.
Darle castañas al castañero, tiene salero.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Cada deuda, por pequeña que sea, es el anillo de un grillete.
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
Obra acabada, maestro al pozo.
Sin bolsa llena, ni rubia ni morena.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
Visitas, pocas y corticas.
Una sola araña cien moscas apaña.
Las pinturas y las peleas míralas desde lejos.
Al asno lerdo, arriero loco.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
Ha de tener los cabellos limpios el que trata a otros de piojosos.
Costumbre mala, desterrarla.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Si con el chocolate no te quieres quemar, déjaselo a otro paladear.
Cuando el elefante y el caballo se ahogan, el asno pregunta si el río lleva mucho agua.
Con ese cuello la jirafa, y un poquitito de maña, de los retoños más dulces, bien que se apaña.
El Diablo no se harta de romper suelas.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.