Una persona de gran sabiduría suele parecer torpe.
Cuando menos te lo esperas salta la liebre.
Más caliente que un brasero, la bragueta de un herrero.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
Quien hace preguntas no es tonto.
Si mucho las pintas y regalas, de buenas hijas, harás malas.
Para los desgraciados se hizo la horca.
Ni virtud en la juventud, ni en la vejez salud.
No agarres la cola del leopardo, pero si la tienes, no la sueltes.
Agua corriente, agua inocente.
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
Bocado engullido, su sabor perdido.
Quien acomete vence.
Come Juan Gómez, que de lo tuyo comes.
Más ordinario que una vaca con pedal.
Como te cuidas, duras.
Si vives con tu suegra y tu mujer, pronto te echas a perder.
O comer en plata, o morir ahorcado.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Esa muchacha caraja, no presta el hacha ni raja.
El dinero no compra la felicidad.
Agosto, frío el rostro.
Codicia mala, el saco rompe.
No hay miel sin hiel.
Un invierno en casa, muy pronto se pasa.
Jugar la vida al tablero.
Grano a grano, con cautela. llena el buche la polluela.
Mujer hermosa, soberbia contenciosa.
Saber no va en las canas, ni valor en barbas.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
¡Sé siempre el primero, incluso para los golpes!
Mientras un hombre no tiene la cabeza cortada, nada está completamente perdido en él.
El hombre está hecho para el trabajo y el ave para volar.
Un hermano es un amigo que nos ha sido dado por la naturaleza.
Cuando el guardián juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?.
Donde las dan las toman y callar es bueno.
Ojo que no ve, hombre que no cree.
La mentira dura mientras la verdad no llega.
Se sabe donde se nace, pero no dónde se muere.
El que presta a un amigo, pierde el dinero y pierde el amigo.
De desagradecidos está el infierno henchido.
Quien tiene madre, muérasele tarde.
Un tropezón puede prevenir una caída.
El mozo bien criado no habla sino cuando es preguntado.
Amigos somos, pero los peces aparte.
Quien comprar quiere la yegua o el burro antes la menosprecia.
Al desganado, darle ajos.
Hoy es el mundo; mañana es otro mundo
El arado rabudo, el arador, barbudo.
Aguadores y taberneros, del agua hacen dineros.