Guarniciones y crin dan venta al rocín.
Como el maestro "ciruela" que no sabe leer y pone escuela.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
A gran solicitud, gran ingratitud.
Estoy en un callejón sin salida.
Solo los pies del viajero saben el camino.
Mala es la guerra para los que tienen un hijo en ella.
Ha de tener los cabellos limpios el que trata a otros de piojosos.
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
Con ese cuello la jirafa, y un poquitito de maña, de los retoños más dulces, bien que se apaña.
Hacérsele a uno algo cuesta arriba.
Cuando el elefante y el caballo se ahogan, el asno pregunta si el río lleva mucho agua.
Llamame tonto y dame pan.
Quien se quiera matar, que coma coles por San Juan.
Madrastra, madre áspera.
Cuando en invierno vieres tronar, vende los bueyes y échalo en pan.
Las cosas se toman según de quien vengan.
Más vale una cuchara de suerte que una olla de sabiduría.
A la mar madera, y huesos a la tierra.
Los mejores bienes, en ti mismo los tienes.
Rey serás si hicieres derecho, indigno de ser rey si hicieres tuerto.
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.
Si se muere el que me debe, todo se pierde.
El buen vino, de sí propio es padrino.
Quien no canea, calvea.
Cuida tu cerebro que tu cerebro cuidará de ti.
Cuando se enciende el pajar viejo, más arde que el nuevo.
Fiebre cuartana no hace jamás sonar campana.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
Quien bebe tras la cocina, dé una higa a la medicina.
Lo que bien empieza, bien acaba.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
Arco iris por la tarde, buen tiempo aguardes.
No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
El ladrón juzga por su condición.
Cuando encuentres algo, mira allí de nuevo.
¿Quien me llama puta sino quien me ayuda?.
Los pajaritos de arriba, siempre se cagan en los de abajo.
Gallina que no pone huevos, al puchero.
El que nació para melón, nunca llegará a sandía.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
Quien no buscó amigos en la alegría, en la desgracia no los pida.
Vale más tener amigos en la plaza que en la caja.
El que tiene la plata pone la música.
Al romero que se le seca el pan en el zurrón, no le tengas compasión.
Por un moro que maté me pusieron matamoros.
Cual es el rey, tal es la grey.
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.