Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
Por prestar, el enemigo muchas veces es amigo y el amigo enemigo.
Los votos hechos durante la tormenta se olvidan al llegar la calma.
Al hombre pobre, la cama se lo come.
Dedica una parte de tus esfuerzos al bien común.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Solo se pueden juntar las manos cuando están vacías.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
Hiciste como Blas, ya comiste, ya te vas.
Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
Con Dios voy; mis obras dirán quién soy.
Poco dinero, poco sermón.
La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
Quien va a la bodega y no bebe, por beber se le cuenta.
De todo hay en la viña del Señor [uvas, pámpanos y agraz].
El agradecido no olvida el bien recibido.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
Cada uno cuenta la feria como le ha ido.
No dejes camino viejo por camino nuevo.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
En cada casa cuecen habas, y en la mía calderadas.
Buena fama merece quien por su patria muere.
A la mujer y al papel, hasta el culo le has de ver.
San Telmo en la arboladura, mal tiempo augura.
A saya blanca, ribete negro.
Tabernero que bebe, termina donde no debe.
La enfermedad y los desastres van y vienen como la lluvia, pero la salud es como el sol que ilumina el pueblo entero.
A tal casa, tal aldaba.
Quien da el consejo, da el tostón.
Bendita sea la mata de Mayo, que se secó lloviendo.
Septiembre el vendimiador, corta los racimos de dos en dos.
Todos nacemos llorando y nadie se muere riendo.
A los audaces la fortuna les ayuda.
Año bisiesto, hambre en el cesto.
Bien parece la moza lozana bajo la barba cana.
Es que los dos cojeamos del mismo pie.
Buen amigo es el dinero.
Amistad no probada, no es amistad ni es nada.
El solo olor de un buen frito, no nos sacia el apetito.
Una de cal y otra de arena, y la obra saldrá buena.
Quien vale mucho hace mucho.
A los ignorantes los aventajan los que leen libros. A Éstos, los que retienen lo leído. A Éstos, los que comprenden lo leído. A Éstos, los que ponen manos a la obra.
La paciencia es la llave del paraíso.
Hacer el agosto.
Bien vengas, mal, si vienes solo.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
Más vale que la bolsa sienta el dolor que no el corazón.
Al amigo falso, tómelo el cadalso.