Más lo quiero para mis dientes que para mis parientes.
Madre, si usted no me casa, con el culo tiro mi casa.
Nunca permitas que tus pies vayan por delante de tus zapatos.
Viva la gallina, y viva con su pepita.
Enfrenta la lengua; considera y rumia las palabras antes de que salgan de la boca.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
Huí de la ceniza y caí en las brasas.
No entra en misa la campana, y a todos llama.
A buey viejo, no le cates abrigo.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
Monja de Santa Ana, tres en cama.
Aunque el tonto coja la vela, ésta se apaga y el tonto queda.
No dejes camino viejo por camino nuevo.
Madre dispuesta, hija vaga.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
Malo es cojear delante de un cojo.
Fontanero remilgoso, fontanero sin reposo.
A la prima, se le arrima.
Le busca las cinco patas al gato.
Un hombre sin amigos es como un abedul desnudo, sin hojas ni corteza, solitario en una colina pelada.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
Un buen caballo tiene muchos defectos, un mal caballo solo tiene uno
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
De tal jarro, tal tepalcate.
Las mujeres pocas veces nos perdonan ser celosos; pero sin embargo no nos perdonarían nunca no serlo
Bebe el agua de tu fuente clara, y no busques la encenagada.
Eso es meterse en camisa de once varas.
Llueve sobre mojado.
Hombre casado, burro domado.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
Para el postrero no hay cuchara.
El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.
El corazón no habla, pero adivina.
Mucho ojo, que la vista erro.
Quien de valor hace alarde, tiene mucho de cobarde.
Mal se aviene el Don con el Turulaque.
Un asno cargado de oro sube ligero una montaña.
O cien varas de maíz, o cortarla de raíz.
Roja barba y mal color, debajo del cielo no le hay peor.
Quién defiende su tiempo, defiende su dinero.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
Mal camino no va a buen lugar.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Jamón empezado, cada cual le tira un tajo.
Habla poco, escucha más, y no errarás.
Quien anda con buenos, parece uno de ellos.
Variante: A quen Dios quiso bien, casa le dio en Jaén.