Quien primero viene, primero tiene.
Quien anda con buenos, parece uno de ellos.
De aceituna, una; de vino una laguna; y de asado, hasta quedar botado.
Habla poco, escucha más, y no errarás.
Dame trébol de cuatro hojas y te daré moza en que escojas.
O cien varas de maíz, o cortarla de raíz.
A poco pan, tomar primero.
A la mañana el blanco y el tinto al serano.
Quien tras putas anda y su hacienda les da, en el hospital parará.
Jamón cocido en vino, hace al viejo niño.
Zurciendo y remendando, vamos tirando.
Es tonta la oveja que va a confesarse con el lobo.
Mujer Besada mujer ganada.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
Dichoso el mes que entra con Todos los Santos y sale por San Andrés.
Quien cae al suelo, se levanta con la ayuda del suelo.
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
Lo que no fue tua año no fue tu daño.
Cierra la puerta del establo antes que te roben la vaca.
El agua derramada es difícil recogerla.
El que persevera triunfa.
La prisa se tropieza en sus propios pies.
¡Cuando querrá Dios que un real se vuelva dos!.
Lección bien aprendida, tarde o nunca se olvida.
Agua mansa, traidora y falsa.
Nada falta en los funerales de los ricos, salvo alguien que sienta su muerte.
Un copo de nieve no puede existir en una tempestad del fuego.
Sabe más que los ratones colorados.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
No hay duelo sin consuelo.
Como buscar una aguja en un pajar.
Aunque el hombre sea de bronce, no le quites el trago de las once.
Vísteme despacio que tengo prisa.
Cuando vayas convidado, no comas más de lo acostumbrado.
variante: Café hervido, café jodido.
Por mi dinero entro y salgo, luzco y valgo.
Con una rueda, no anda una carreta.
Déjate de medios días, habiendo días enteros.
Barba a barba, vergüenza se cata.
Lo mismo cuesta llegar a cordero que a carnero.
No es lo mismo estar comprometido que estar involucrado.
Con todos corro y con ninguno me paro.
No es bello lo que cuesta mucho, pero cuesta mucho aquello que es bello
Ordena cada día como si fuera el postrero de tu vida.
Hasta el ladrón desconfía del ladrón.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
Estáse la vieja muriendo y está aprendiendo.
Ninguno se embriaga del vino de casa.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.