Nunca permitas que tus pies vayan por delante de tus zapatos.
Más lo quiero para mis dientes que para mis parientes.
Le busca las cinco patas al gato.
Boticario sin botica, nada significa.
Variante: De aquellos polvos vinieron estos lodos.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
A buey viejo, no le cates abrigo.
No hay mucho que no se acabe, ni poco que no alcance.
Como mi hermano, que entró de mozo y salió de amo.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
Madre dispuesta, hija vaga.
De Cantimpalos, no hay chorizos malos.
A la prima, se le arrima.
Febrerillo loco, Marzo ventoso y Abril lluvioso hacen a Mayo florido y hermoso.
Más da el duro que el desnudo.
Fontanero remilgoso, fontanero sin reposo.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
Enfrenta la lengua; considera y rumia las palabras antes de que salgan de la boca.
Malo es cojear delante de un cojo.
No dejes camino viejo por camino nuevo.
El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.
Un hombre sin amigos es como un abedul desnudo, sin hojas ni corteza, solitario en una colina pelada.
Un buen caballo tiene muchos defectos, un mal caballo solo tiene uno
Las mujeres pocas veces nos perdonan ser celosos; pero sin embargo no nos perdonarían nunca no serlo
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
De tal jarro, tal tepalcate.
Bebe el agua de tu fuente clara, y no busques la encenagada.
Para el postrero no hay cuchara.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
Hombre casado, burro domado.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
Mal se aviene el Don con el Turulaque.
Un asno cargado de oro sube ligero una montaña.
Llueve sobre mojado.
El corazón no habla, pero adivina.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
Quién defiende su tiempo, defiende su dinero.
Quien de valor hace alarde, tiene mucho de cobarde.
Eso es meterse en camisa de once varas.
Es tonta la oveja que va a confesarse con el lobo.
Mucho ojo, que la vista erro.
O cien varas de maíz, o cortarla de raíz.
Variante: A quen Dios quiso bien, casa le dio en Jaén.
Quien cae al suelo, se levanta con la ayuda del suelo.
Roja barba y mal color, debajo del cielo no le hay peor.
Quien primero viene, primero tiene.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.