Casa en que una lágrima abre gotera, se pudre toda entera.
El mundo da muchas vueltas.
Dar una de cal y otra de arena.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
No confundas, jinete, el galopar del caballo con los latidos de tu propio corazón.
Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
Entra, bebe, paga y vete.
La mujer casada, con la pierna quebrada y en casa.
Siempre queda algo de fragancia en la mano que da rosas.
Dios aflige a los que bien quiere.
Casa sin gobierno, disgusto eterno.
Zancas largas, para recados; zancas cortas, para sentado.
Decir bien y obrar mejor.
Los que miden el oro por celemines, suelen ser los más ruines.
Cada gusto cuesta un susto.
A mal viento va esta parva.
No te fíes de la muchacha de la taberna ni del cielo estrellado de Diciembre.
A la mujer fea, el oro la hermosea.
Quien tiene el estómago lleno, dice: ayunemos.
Hay tontos que al pronto no dan la cara de tonto.
Le dieron como a violín prestado.
Vino y pan andar te harán.
Gallina que al gallo espanta, córtale la garganta.
Ni la pobreza obliga a nadie a robar, ni la riqueza lo evita.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
A ningún tonto le amarga un dulce.
Los ojos brillan al patrón cuando encuentra un tontorrón.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
El árbol deshojado es el amante de los ciclones.
A un burro le hacían obispo y lloraba.
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.
Sopa en vino no emborracha, pero agacha.
El que se va no hace falta.
Quien te ha visto y quien te ve.
El cielo castiga, el cielo reprende, pero el cielo no hace nada de esto cuando la gente está comiendo.
La cera se destruye y la procesión no camina.
El hambre viene sola, pero no se va sola.
Se fue su corazón , está sumergido en su pensamiento.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
Gallo cantor, acaba en el asador.
Al romero que se le seca el pan en el zurrón, no le tengas compasión.
Da un dátil al pobre y disfrutarás de su verdadero sabor
No fío, porque pierdo lo mío.
El viento solo es bueno para hacer funcionar los barcos y los molinos
Quien no es para más, de hambre en su tierra perecerá.
A perro viejo no hay tus tus.
Desde que se inventaron las excusas, se acabaron los pretextos.
Pretextos quiere la muerte para llevarse al enfermo.
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.