Gato enfadado, araña hasta con el rabo.
Mira a las estrellas, pero no te olvides de encender la lumbre en el hogar.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
Mas vale viejo conocido que nuevo por conocer.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
Novia para siempre, mujer para nunca.
Unas veces, joden las ranas a los peces y otras es al revés jode el pez.
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
Cuando llueve y hace sol, sonríe Nuestro Señor.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
A la que da con mal marido, se le va lo comido por lo servido.
El cornudo es el último que lo sabe.
El que manda, no va.
Más vale ser pobre que estar enterrado.
No todo es miel sobre hojuelas.
El sabio calla, el tonto otorga.
Me importa un comino.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
El diablo es puerco.
Es peor la envidia del amigo que el odio del enemigo.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Las bridas para la lengua son siempre necesarias.
Por unos pierden otros.
Casa labrada y viña heredada.
Aún no asamos y ya pringamos.
A falta de trigo, venga centeno.
Tabernero diligente, de quince arrobas hace veinte.
Cuando el pobre se arremanga, hasta el culo se le ve.
Intimidades, solo en las mocedades.
Culos conocidos, a cien años son amigos.
Buena es la guerra para el que no va a ella.
Muchos pocos hacen un mucho; muchos granos de arena forman una pagoda.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
Dolor de cabeza quiere yantar, dolor de cuerpo quiere cagar.
Cada gitano que se coma sus mierdas.
De casa del abad, comer y llevar.
Madre ardida hace la hija tollida.
Fuiste doncella y viniste parida; ¡cuántas te tendrán envidia!.
Según San Andrés, el que tiene cara de tonto, lo es.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
El que nace capacho, muere serón.
Golpe de cobre nunca mato a hombre.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
Los sinsabores ajenos, de lejos se sienten menos.
La botica abierta y el boticario en la puerta.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
La madre y la hija, usan la misma camisa: la de la madre y no la de la hija.
Bonete y almete hacen casas de copete.