Edificar sobre arena no es buena labor.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
Obra comenzada, no te la vea suegra ni cuñada.
La pollada de Agosto y enero, vale por un carnero.
Si la Semana Santa marcea, hambre o muerte andea.
Adonde va el violín, va la bolsa.
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que tu silencio.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Mientras mis mentiras cuento, no me parece que miento.
Buena cara dice buen alma.
La misa, dígala el cura.
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
El camino hacia el cielo pasa por una tetera.
El perezoso que acaba de comerse una banana, pregunta: ¿Puede plantarse la piel?
Junta de lobos, muerte de ovejas.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
Siempre que haya en este mundo amigos íntimos, estarán tan cerca como simples vecinos aunque se encuentren en los confines más remotos.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Tiempo pasado siempre es deseado.
En enero, plante ajero; a finales, que no a primeros.
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad.
Tarde, o temprano, todo lo sabe fulano.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
Zopenco o zoquete, el más listo, torpete.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
En mente obtusa, la letra, ni a punta de palo penetra.
El que tiene las lagrimas hondas, que empiece llorar temprano.
Incluso el perro con mover la cola se gana el alimento
Laguna que no tiene desagüe, tiene resumidero.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
Para una mujer enamorada amar demasiado es no amar suficiente
Hortelano tonto, patata gorda.
Saber cuántas son cinco.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
Donde el necio se arruinó, el cuerdo prosperó.
El estreñido muere de cursos.
La muerte, al pobre no se atreve.
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
Sufriré hija golosa y albendera, más no ventanera.
Bien viene el don con la veinticuatría, y mal con la sastrería.
Trabajar el campo es duro, pero más dura es el hambre.
Un corazón tranquilo es mejor que una bolsa llena de oro.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
Dar una de cal y otra de arena.
La victoria viene de Dios, pero la batalla la debe librar el soldado