El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
No todos los que tienen un gran cuchillo son verdugos
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Quien ayer peleaba sus doblones hoy se ve en la calle y sin calzones.
La adoración es una admiración trascendental
El que hambre tiene, en tortillas piensa.
Hay ropa tendida.
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
Chica es del diablo la capa, y cuando tapa por un lado, por el otro destapa.
Para los hombres de mar, antes que letras nadar.
Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien.
La cama y la puerta dicen si la mujer es puerca.
Quien presto enriqueció, presto empobreció.
No enturbies aguas que hayas de beber.
Un muerto abre los ojos al vivo.
Al que nunca bebe vino no le fíes ni un comino.
A quien te deja en cuita, no lo quieras en trebejo.
Hazte responsable de tus actos.
Ocasión perdida, para siempre ida.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
Hacer la plancha.
Dijo la sarten al cazo: "no te acerques que me tiznas".
El que está en el molino es el que muele, y no el que va y viene.
Comprar de ahorcado y vender a desposado.
El labrador tiene que sembrar para recolectar.
A catarro gallego, tajada de vino.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
Donde hay leyes, hay trampas.
La buena obra, ella misma se loa.
Para hacer la guerra se necesita arroz; para la paz tambien se necesita arroz.
Para el avaro, todo es caro.
Más cagado que palo de gallinero.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
Solo se acuerdan de Santa Bárbara, cuando truena.
Cuando la lengua se sale de madre, ¡adiós padre!.
Durante los meses de mal tiempo el agua corre hacia atrás
Buena olla y mal testamento.
Apuntar alto en tu carrera, pero permanece humilde en tu corazón.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Septiembre el vendimiador, corta los racimos de dos en dos.
La mentira es animal de quinta vida.
No te fíes del perro que cojea, ni de la mujer que lloriquea.
Lo robado no luce.
La suerte es loca y a todos nos toca.
Sobre mojado llueve, y sobre seco a veces.
El que fía, salió a cobrar.
A caballo regalado, no le mires el dentado.
Cuando Dios da la harina, el diablo se lleva la quilma.