Un mar calmo no hace buenos marineros.
El que siembra tormentas recoge tempestades.
El árbol no niega su sombra ni al leñador.
En aguas donde hay piraña, muy pendejo quien se baña.
El dormir y el comer, hermanos han de ser.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
Más matan faldas que balas.
Cantar bien es de pocos, cantar mal es de locos.
Si tu mal tiene remedio ¿por qué te quejas?. Si no lo tiene ¿por qué te quejas?.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
Negocios largos, nunca bien acabados.
El que en verano no trilla, en invierno no come.
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
Sábalo de mayo, calenturas para todo el año.
El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.
El cielo me ha designado para gobernar a todas las naciones, porque hasta ahora no ha habido orden sobre las estepas
Hay gente tan lista que se pierde de vista.
Jalan más dos tetas que tres carretas.
Lo que tiñe la mora, otra verde lo decolora.
Cual el tiempo, tal el tiento.
De mercader a ladrón, un escalón.
Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
El vino como el rey, y el agua como el buey.
Hasta el peor papel tiene necesidad de ser bien interpretado.
Brindo y bebo, y me quedo convidado para luego.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡qué de tiñosos habría!.
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
La mujer es gente en la letrina.
Hacérsele a uno algo cuesta arriba.
La alegría es un tesoro que vale más que el oro.
A carnero castrado no le tientes el rabo.
Más vale ser ciego de los ojos, que del corazón.
Al que no está acostumbrado a bragas, las costuras le hacen llagas.
Juntos en las duras y en las maduras.
Carro que se rompa en llano, de atrás le viene el daño.
Al músico viejo le queda el compás.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
No es para cualquier chiflar a caballo.
La experiencia del pasado, si no cae en el olvido, sirve de guía para el futuro.
Vieja gallina, hace un caldo cosa fina.
Quien ayer peleaba sus doblones hoy se ve en la calle y sin calzones.
Al mal panadero hasta la harina le sale negra.
Arca abierta al ladrón espera.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Hay ropa tendida.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
No todos los que tienen un gran cuchillo son verdugos