Año bisiesto, ni viña ni huerto.
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.
Al dar las doce, queso añejo y vino que rebose.
¡Una sopa de tu propio chocolate!.
Se tapaba Maricuela y se dejaba al culo fuera.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
Buen vino y sopas hervidas, le alargan al viejo la vida.
La flauta siempre se toca, soplándola con la boca.
Olvidado y nunca sabido, viene a ser lo mismo.
Un libro cerrado no es más que un rimero de papel.
La hacienda, el dueño la atienda.
Yo soy un señor, tú eres un señor, él es un señor, somos todos señores, ¿pero quién almohaza al caballo?
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
Cuando hago la escobada, nadie entra en mi morada.
Fragilidad tu nombre es mujer.
Boñigas hacen espigas.
Libro prestado, libro perdido.
Una receta que cambia el agua pero no la medicina.
El idiota es como el ladrón de campanas, que se tapa el oído para robarlas.
Muy bien conoce la rama, el mico que la encarama.
A la feria se va por todo; pero por narices no.
Oficio de albardero, mete paja y saca dinero.
Quien a su tiempo descansa, rinde el doble y no se cansa.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
El mal para quien lo fuere a buscar.
Jugar la vida al tablero.
Busca la respuesta en el mismo lugar de donde vino la pregunta
Quien invierte en cosa vana, pronto acaba con la lana.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Hablar poco y mal, es mucho hablar.
Cada doblón acumulado ha sido diez veces rapiñado.
Los fallos del médico, la tierra tapa.
Chispa pequeña enciende un monte de leña.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
Palabras señaladas no quieren testigos.
A padre ahorrador, hijo gastador.
A la mujer barbuda, de lejos se le saluda, con dos piedras mejor que con una.
Lo que el mismo hombre hiciera, una lengua lo puede destruir.
Uno a ganar y cinco a gastar, milagrito será ahorrar.
Moza que se asoma a la ventana a cada rato, quiere vender barato.
Tres estornudos, resfriado seguro.
Mal se conforma con el viejo la moza.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
Tumbando y capado.
Dios escribe derecho, por renglones torcidos.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra