Muchas manos en la Hornillos, no Dejan probar morcilla.
Boca dulce y bolsa abierta, te abrirán todas las puertas.
Pedir las perlas de la virgen.
Lo que la corriente trajo, se va por el mismo atajo.
Quien no ha sudado la plata, la coge y la desbarata.
A caballero nuevo, caballo viejo.
Para ser buen viejo hay que haber sido buen joven.
Aún no es parida la cabra y ya el cabrito mama.
En vez de ella, bien quisiera la mujer, que uno pariera.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
De fuera vendrá quien de casa me echará.
A buen hambre, no hace falta condimento.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
Bocadito regular, que se pueda rodear.
Mejor que sosobre y no que sofalte.
Lo que mucho se usa, poco dura.
Sin violencia permanece y prospera en medio de sus libros y pinturas, existe la ciudad de Tenochtitlan.
Regla y compás, cuanto más, más.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
Zanahorias, no; cosas que unten la barba quiero yo.
En llegando la Ascensión, ni merluza ni salmón.
A la bota, darla el beso después del queso.
Cada deuda, por pequeña que sea, es el anillo de un grillete.
A bobos y a locos, no los tengas en poco.
Bien muere, quien bien vive.
Más son los amenazados que los acuchillados.
Donde tengas la olla no metas la polla.
Profesor que usa estaca, malos alumnos saca.
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
El daño hecho no tiene remedio.
Buena memoria es la escritura, pues para siempre dura.
No des a guardar el fiambre, a quien vive muerto de hambre.
La educación y el conocimiento son la base de la libertad.
Agua, ni quiebra hueso ni descalabra.
A brutos da el juego.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
La belleza es un reino que dura poco
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.
No hables mal de las mujeres si en tu casa mujer tienes.
El día dos de Febrero, cayó la rata en el puchero.
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
Lo que es obvio, no es necesario que sea explicado.
Al pobre desnudo le valen más dos trajes que uno.
Antes el golpe que el grito.
Para un viaje corto, cualquier borriquito es bueno.
Si te señalo la luna, no te quedes mirando mi dedo.
Vaca flaca, siempre parece ternera.