Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
¡Oh, si volasen las horas del pesar como las del placer suelen volar!.
Del falso bien viene el auténtico mal
Si has de andar en harapos, al menos que sean harapos limpios.
Te casaste, te frego.
Hay ropa tendida.
Está como la reina mora que a veces canta y a veces llora.
A las burlas, así ve a ellas que no te salgan veras.
Las cuentas nuevas se hacen viejas y las viejas no se pagan.
Costar más el caldo que las albóndigas.
En tal mundo vivimos, que para lo que queda por ver, no es nada lo que vimos.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta.
Vale más rodear que mal andar.
A cada pez le llega su vez.
El burro bueno, aunque sea la quijada encaja.
Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
Muerte y venta deshace renta.
Quien hace casa o cuba, más gasta que cuida.
Por fiarse del perro, duerme el lobo en el pajar.
Buscáis cinco pies al gato, y no tiene más que cuatro, que cinco son con el rabo.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
La zorra se conoce por la cola.
Con pedantes, ni un instante.
La suerte la pintan calva.
Antes huir que morir.
Hasta las rosas más finas, también tienen sus espinas.
Chico catorceño, come como grande y trabaja como pequeño.
Hablar poco y mal, es mucho hablar.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
Donde no se gana nada, algo se va perdiendo; por lo menos, el tiempo.
A buen amo, mejor criado.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
La sed por el oro, socava el decoro.
Cuando el necio es acordado, el mercado ya ha pasado.
Variante: El perfume bueno viene en frasco pequeño.
Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
Centeno en polvo, cebada en lodo y trigo en todo.
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
Se necesita viajar mucho hasta que el hombre crudo alcanza su madurez.
Quien te ha visto y quien te ve.
Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
Aún está la pelota en el tejado.
Perdonar no es olvidar, y en el perdón sin olvido sobran palabras y falta corazón.
No digas nada de mis deudas a menos que pienses pagarlas.
Agua fría y pan caliente, nunca hicieron buen vientre.
No hay mujer que no lo de, sino hombre que no lo sepa pedir.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
El que se casa con vieja, fea y sin dote, es tonto de capirote.
El que come aprisa, come mal.