Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
El amor muere de mal ausencia.
Casa compuesta, caja en la puerta.
La mujer es como la guitarra, si no la tocan no suena.
Se fue su corazón , está sumergido en su pensamiento.
Las treguas no son de demandar al tiempo de la muerte, ni de dar.
La carne en calceta que la coma quien la meta.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.
Los hijos de mis hijas, nietos de mi corazón; los hijos de mis hijos, no se si son o no son.
Día martes, ni te cases ni te embarques.
La luna camina despacio pero atraviesa el mundo.
Sacar del horado la culebra con la mano ajena.
El dar es honor; el pedir, dolor.
Malo va al que arrastran, aunque vaya en serón nuevo.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
Como Constanza, el culo hacia fuera y los pechos en danza.
Tu quieres que el león me coma.
Más claro no canta un gallo.
Bien convida, quien prestó bebe.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Quien hijo está en tierra ajena, muerto está y vivo le espera.
Presidente bueno, como abuelo en putrefacción.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Mucho ojo, que la vista erro.
Codicia mala, el saco rompe.
El que vive en la montaña, piensa que tiene algo y no tiene nada.
La lengua resiste porque es blanda; los dientes se quiebran porque son duros.
El que a los quince no tiene a los veinte no espere.
Los argumentos del más fuerte siempre tienen más peso.
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
Necio es quien con necios anda.
Antes de acabar, nadie se debe alabar.
El niño engorda para vivir, y el viejo para morir.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
Ni fea que espante, ni hermosa que mate.
Es una locura amar, a menos de que se ame con locura.
El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
No ver, y creer en lo que no se ve, son elementos esenciales de la fe
El gato maullador, nunca buen cazador.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
El oficial hace la obra, y el maestro la cobra.
Achaques el jueves, para no ayunar el viernes.
Quien te cuenta las faltas de otro, las tuyas las tiene a ojo.
Amor y fortuna, no tienen defensa alguna.
De noche y si está la suegra, se ve hasta la leche negra.
Lo mejor de los dados es no jugarlos.
Culo veo, culo quiero.
Es un loco quien su mal achaca a otro.
Si no entras en la madriguera del tigre, no puedes coger sus cachorros.