De persona palabrera, nunca te creas.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
El que busca, encuentra.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
Tarde roja y negra mañana alegran al peregrino
Palabras claras, no necesitan explicaciones.
Cuanto más escarba la gallina, más tierra se echa encima.
Zurcir bien es más que tejer.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Ver es creer, pero sentir es estar seguro. Y cuando debemos sentir, pensamos.
¿Por qué nos quejamos de que un árbol salga torcido cuando, en nuestras calles hay personas torcidas?
Deja la h de ayer para hoy.
Estás más perdido que un juey bizco.
Confesión hecha, penitencia espera.
Esto esta hecho nomás a que aguante entrega.
Corte, puta y puerto, hacen al hombre experto.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
Albañil seas y en el cierre de un tejado te veas.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
Niño malo no castigado, hácese más osado.
A pobre viene quien gasta más de lo que tiene.
De día beata, de noche gata.
Antes de hablar, un padrenuestro rezar.
El que vende un caballo es porque patea.
Abogado novato, Dios te asista, entre parientes, pobres, putas y petardistas.
No digas: es imposible. Dí; no lo he hecho todavía.
Cuando veas relámpagos prepárate para la tormenta
No hay plazo tan lueñe que no lo tema el que debe.
El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Jugar la última carta.
Ni buen fraile por amigo, ni malo por enemigo.
Favor hecho a muchos, no lo agradece ninguno.
El lo que se pierde, se aprende.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
Cuidado con los secretos porque son una poderosa arma. Puedes utilizarla a tu favor o puede ser reutilizada en tu contra.
El habar de Cabra se secó lloviendo.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
Males comunicados, son aliviados.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
Hijos y hogar, son la única verdad.
A veces la hoja se hunde pero la piedra flota.
Tres hijas y una madre, cuatro diablos para el padre.
Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.
Al vino y al niño hay que criarlos con cariño.
Quien se excusa se acusa.
Lo quiero, para ayer.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre.
A buena confesión, mala penitencia.