Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
A tu enemigo fallecido, perdón y olvido.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
Quien lleva fuego en su corazón, acaba por ahumar su cerebro.
No repartas tus palabras a la gente común ni te asocies a uno demasiado expresivo de corazón.
Si nuestro corazón es una rosa, vuestra boca dirá palabras perfumadas.
A falta de corazón, buenas las piernas son.
Los pájaros escuchan las palabras del día y las ratas las palabras de noche.
Si las palabras de salida son hermosas, entonces las palabras entrantes serán muy bonitas.
Olvidar una deuda no la paga.
Yerros de amor, dignos son de perdón.