Lo que hoy parece, mañana perece.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
Odios de mortales no deben ser inmortales.
Llena o vacía, casa que sea mía.
Sin segundo, no hay primero.
Cuando en casa engorda la moza, y al cuerpo el bazo, y al rey la bolsa, mal anda la cosa.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
Obras hacen linajes, no nombres ni trajes.
Si pones vides junto a caminos, perderás muchos racimos.
Badajo alto, campana rota.
El árbol que no da frutos, da leña.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
A casa de tu tía, entrada por salida.
Entre bodas, fiestas y meriendas, ¿quién cuidará tu hacienda?.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
La ley es como los perros: que solo muerde a los de ruana.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
La buena vaina no hace buena la espada.
Al que de ajeno se viste, en la calle lo desnudan.
El que se enoja pierde.
No hay madre como la de uno mismo.
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón.
Puso un circo, y le crecieron los enanos.
Detrás de la tormenta brilla el sol.
Donde entra beber, sale saber.
Un duro y un vaso de buen vino son los mejores amigos, y en caso de mucho apuro, si no tienes el vaso, ten el duro.
Quien bien quiere, tarde olvida.
Caga más una vaca que cien palomos.
Unos tanto y otros tan poco.
Mal es acabarse el bien.
El que de joven come perdices, de grande caga las plumas.
Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
El dinero atraviesa el hogar del pobre igual que sopla el viento a través de una cabaña en ruinas.
Vale más ser ralos que calvos.
El beso es al amor lo que el rayo al trueno.
Las flores son para los muertos.
Quien dineros tiene hace lo que quiere.
Con meros consejos, no se va muy lejos.
Lo que mucho se usa, poco dura.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
Camino robado, al otro día, sin gente.
No es bello lo que es caro, sino caro lo que es bello.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Para una hormiga, una tormenta es una lluvia torrencial.
En apagando el candil, guapas y feas van por el mismo carril.
Hija que se casa, la casa paterna arrasa.
Un libro cerrado no es más que un rimero de papel.
A la bestia cargada el sobornal la mata.
Domingo, domingo, día de pingo.