Dios nos da las manos pero no construye los puentes
Donde quiera que fueres, haz lo que vieres.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
Cuando uno se enoja, la razón se va de paseo.
La mano perezosa, pobre es.
Hay mujeres que tienden a subir, y hay otras que suben a tender.
Si a tu vecino quieres mal, mete las cabras en su olivar.
Ladroncillo de agujeta, después sube a barjuleta.
Más vale aprender de viejo que morir necio.
Conquista el amor solo aquel que huye
El que se ajunta con perro a ladrar aprede.
Este afán renovador, cambia malo por peor.
No todos los viejos son sabios, ni todos los sabios son viejos.
Desde que se inventaron las excusas todo el mundo las usa.
No es oro todo lo que reluce, ni harina lo que blanquea.
Carne a carne, amor se hace.
Zancas largas, para recados; zancas cortas, para sentado.
Tantos enemigos tenemos como criados habemos.
El que va a un entierro y no bebe vino, el suyo le viene de camino.
Para que no se espante el borrico por delante.
Nosotros observamos desde donde estamos parados
Cazador y cazado confían en Dios.
Bien está lo que bien acaba.
Boca cerrada, más fuerte es que muralla.
Por las vísperas se conocen los santos.
Desde que se hicieron las excusas nadie queda mal.
Hijos casados, trabajo doble.
Vomitar las tripas y quedar de perlas.
No hagas bien por el concejo, ni compres burro viejo.
Quien no limpia el arado cuando ara, no se limpia el culo cuando caga.
En mentando el ruin de Roma, por la puerta asoma.
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
Un ojo al gato y otro al garabato.
Mientras vas y vienes, por el camino te entretienes.
El buen libro de las penas es alivio.
Estoy tan lleno como garrapata de yegua vieja.
Artero, artero, más non buen caballero.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
Donde manda el perro, se ata al amo.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
Poca carne y mucha pluma, nada en suma.
Quién guisa antes del Shabbat, comerá en shabbat.
Niebla en verano, norte en la mano.
El que sale a bailar, pierde su lugar.
Cuando el vil está rico, no tiene pariente.
Al mal panadero hasta la harina le sale negra.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
Caballo chiquillo, siempre potrillo, caballo grande aunque no ande.
En cada mujer hay una reina. Hable con la Reina y la Reina responderá.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.