Barco sin cubierta, sepultura abierta.
Bien de mis males, mal de mis bienes.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
Casa chica infierno grande.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
Dáis por Dios al que tiene más que vos.
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
Por San Mateo, la vendimia arreo.
Casa sin gobierno, semejanza del infierno.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
Agua de Duero, caldo de pollos.
La cosa más baladí, para algo puede servir.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
Más vale ensalada que hambre.
Juventud con hambre quisiera yo, y vejez con hartura no.
Oiga señor cagón, le digo con disimulo, apunte bien ese culo, en la boca del cajón.
Cual es el rey, tal es la grey.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
Quien no se aventura, no cruza la mar.
Hacerse jaula para que le metan el pájaro.
El dormir es el hermano menor de la muerte.
Callemos, que el sordo escucha.
De todos modos, Juan te llamas.
Cuando en Abril truena, noticia buena.
A mala lluvia, buen paraguas.
Quién dice la verdad nunca se equivoca.
De casa del abad, comer y llevar.
Fontanero remilgoso, fontanero sin reposo.
Hacer castillos en el aire.
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.
Lo que no fue tua año no fue tu daño.
Parece barril sin fondo.
Componte para el marido y no para el amigo.
Contra un padre no hay razón.
Cada deuda, por pequeña que sea, es el anillo de un grillete.
El que no te ama, burlando te difama.
Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
Agua vertida, mujer parida.
Mal haya el amigo que lo fue del padre y no lo es del hijo.
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
Al pino por donde vino.
Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
Zaragoza la harta, Valencia la bella, Barcelona la rica, Huesca la amena.
Hay un tiempo para ir de pesca y otro para secar las redes.
No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que los aguante.
La gloria no estriba en no fracasar nunca sino en levantarse cada vez que caigas.
Lo que se pierde a la salida del sol se recupera a su puesta.
No se va más lejos cuando se cambia de camino todos los días.