Maestro de atar escobas.
A consejo ido, consejo venido.
Cuidados ajenos, matan al asno.
Hija que casas, casa que abrasa.
Polo san Andrés, quen non ten porco mata á muller. Por San Andrés, quien no tiene cerdo mata a la mujer.
Este navega con banderita de pendejo.
La risa va por barrios.
El que arcoiris ve, no se morirá de sed.
Amaos los unos a los otros, como la vaca ama a su ternero.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
La ilusión del cazador, a una mentira otra mayor.
Hambre matada, comida acabada.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
Gitano no saca la suerte a gitano.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Enero y Febrero desviajadero.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
El que tiene tierra, tiene guerra.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
La fe infundada en la autoridad no es fe
Pedir peras al olmo.
Si tienes mucho, da tus bienes; si tienes poco, da tu corazón.
A la vejez, cuernos de pez.
Quien un día fue picado por la vibora, siente temor a una soga enroscada durante diez años.
El que es perico donde quiera es verde.
Quien viste de harapos en un país donde todos van desnudos, será tomado por loco.
Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Putas y frailes andan a pares.
De padres cantores, hijos jilgueros.
Bella por fuera, triste por dentro
Araña muerta, visita cierta.
Nunca des consejo sin que lo pidan.
De perdidos, al río.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
Llevando cada camino un grano, abastece la hormiga su granero para todo el año.
Lo que se hace un día, es semilla de felicidad para el día siguiente.
Donde hay querer, todo se hace bien.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
La polla que se acurruca, el gallo se la manduca.
Quien ha atado el cascabel al cuello del tigre, debe quitárselo por sí mismo.
Una gota de tinta puede más que cien memorias privilegiadas.
En diciembre día templado, es que viene solapado.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
Las cañas se vuelven lanzas.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
La democracia también genera hombres deshonestos
No tuve ningún lugar donde esconderme del trueno, así que ya no le temo
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.