Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Ni moza de mesonero, ni saco de carbonero hay sin agujero.
Como la mosca es Arteaga; donde se para "la caga".
Untar la carreta para que no chirrié.
Más te sacará del apuro un real tuyo que un duro del vecino.
Nunca habéis oído decir un refrán bien verdadero: quien más sirve en este mundo el que tiene más dinero.
Cada ratón tiene su nido y cada mujer su abrigo.
Quien se venga encontrará la venganza de los dioses
Más obrar que hablar.
El verano muere siempre ahogado
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
Tantos años de marqués, y no sabe menear el abanico.
Día nublado engaña al amo y al criado.
Mas caliente que axila de esquilador de ovejas.
En Abril, huye de la cocina; más no te quites la anguarina.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Siempre friegan los platos los mentecatos.
Agua y sol, tiempo de requesón.
Dar limosna no aligera la bolsa
Indio con puro, ladrón seguro.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
Barba espesa, honra, barba rala, deshonra.
En tiempo de verano, el capote con su amo.
La mujer y la gallina, pequeñina.
El pobre es un extranjero en su país.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
La libertad es un pan bien cocido
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
Cuando nos encontramos con la felicidad, no lleva nunca la ropa que habíamos imaginado
Espada toledana y broquel barcelonés; puta valenciana y rufián cordobés.
La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
¿saldrá humo de una chimenea apagada?.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Cólera de amantes resurgir del amor
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
La contradicción es la sal del pensamiento
Niño que no ríe a las siete semanas, o es ruin o tiene ruines amas.
El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
Quisiera ser una lágrima para nacer en tus ojos, vivir en tus mejillas y morir en tus labios.
A la mujer buena, todo el cariño es poco.
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
La sugestión obra.
El mugido de un buey tirando la carreta, presagia la muerte de un vecino.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
No son malos tiempos, es malo el hombre
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.