La tierra no tiene sed de la sangre de los soldados, sino del sudor de los hombres.
Dar al olvido.
A quien labora, Dios lo mejora.
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
¿De Aranda, hijo un demonio, y lloras?.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Rodilla de lana a su dueño engaña.
A la luna, el lobo al asno espulga.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
Refregadas, duelen más las llagas.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Zurciendo y remendando, vamos tirando.
Alegrías y pesares, te vendrán sin que los buscares.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Todo lo bueno o es pecado o engordaTodo lo que brilla no es oro
Junto al buey viejo aprende a arar el nuevo.
La gloria del amante es la persona amada.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro
Trabajar el campo es duro, pero más dura es el hambre.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
A barba muerta, obligación cubierta.
Por Santa Lucía, mengua la noche y crece el día, y hasta Navidad en su ser está.
De vez en cuando la piedra perfora la piedra.
Quien no comprende una mirada, tampoco comprendera una larga explicacion.
Lo que se da con amor nunca se pierde.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
Si los escritos desaparecen la nación desaparecerá, si los escritos son brillantes la nación es excelente.
El caballo conoce por la brida al que lo guía.
Una maja de hierro, a fuerza de ser afilada, puede convertirse en una aguja.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
Libra tu lengua de replicar a tu superior y guárdate de denigrarle.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
Amigo lejos, amigo muerto.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
No hay más araña que la que teje.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
No gusta del beso y estira el pescuezo.
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
Quien ha hecho treinta puede hacer treinta y uno
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
El hambre y la suerte esquiva, son fuentes de la inventiva.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.