Quien aprisa asa, quemado come.
Mal ajeno, no cura mi duelo.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Juego y bebida, casa perdida.
Alabanza propia, mentira clara.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
Desee bien, sea bueno.
Pan de ayer carne de hoy y vino de antaño, salud para todo el año.
Río cruzado, santo olvidado.
Yantar aquí es un encanto, si tomas "duelos y quebrantos".
Puso un circo, y le crecieron los enanos.
El viento que el marinero quiere no sopla siempre.
Proyecta como si fueras a vivir 100 años, pero vive como si fueras a morir mañana.
Fiado has, tu pagarás.
Búho que come, o muere.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Ovejas bobas, donde va una, van todas.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!.
Si un negocio te abruma por el principio, comiénzalo por el fin.
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
Como pecas, pagas.
Al mal año, tarria de seda.
Tres simples zapateros hacen un sabio Zhuge Liang.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Cuando pitos, flautas; cuando flautas, pitos.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
Al freír, será el reír y al pagar será el llorar.
Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
Arreboles al oriente, agua amaneciente.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
Malos reyes, muchas leyes.
Juglar que mucho canta, poco yanta.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
El cazador busca la pieza, la pieza no busca al cazador.
Joven es quien está sano aunque tenga ochenta años, y viejo doliente, aunque tenga veinte.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
¡Qué te fagorizen! (publicidad española de finales de los 60. FAGOR).
El pato que quiere pasar por cóndor termina siendo ganso.
Es mucha la totuma para tan poca agua
Nadie remienda un vestido viejo, con un pedazo de vestido nuevo.
Lo que siembras cosechas.
No son todos ruiseñores los que cantan entre las flores.
No te enamores hasta el punto de no saber cuándo llueve