Saber de pobre no vale un duro
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
Mucha flor en primavera, buen Otoño nos espera.
Siempre es bueno tener palenque donde rascarse.
Zorros en zorrera, el humo los echa afuera.
A preguiça se deu bem.
Que cada zorro cuide su propia cola.
Casóse con gata por amor a la plata, gastóse la plata, quedóse la gata.
Cada pájaro lance su canto.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
No hay mejor condimento que el hambre.
La suerte es loca y a cualquiera le toca.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
Pasear llevando sobre los hombros una carga
Una taza de café trae cuarenta años de amistad.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Cuando el león muere, encima le mean las liebres.
Pasado mañana, mañana será ayer.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
El enano ve gigantes por todas partes.
El ídolo adulado pronto ennegrece
¿Si un mono está entre los perros, por qué no aprenderá a ladrar?
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Matar dos águilas con una sola flecha.
Agua que no has de beber, déjala correr.
Si la suerte quiere ir a ti, la conduciras con un caballo, más si quiere irse romperá una cadena.
A falta de reja, culo de oveja.
Más es la bulla que la cabuya (cuerda).
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.
A hurón cansado, madriguera nueva.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Hijos de alimañas, salen con sus mañas.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
Días que pasan de enero, ajos que pierde el ajero.
La mujer y la guitarra para tocarlas hay que templarlas.
Quien ríe y canta su mal espanta
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Limando se consigue de una piedra una aguja
El amor refresca como el rocío
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
Cabras y cabritos, a todos nos traen fritos.
Incluso el día más largo tiene un final
El hombre haragán trabaja solo al final.