Cree el fraile que todos son de su aire.
Diciembre, mes de hielo y mes de nieves.
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
De hora en hora, Dios mejora.
Viendo al payaso, soltando la risa.
Las mejores correas son las cortadas del cuero ajeno
No habiendo lomo, de todo como.
Comamos y bebamos que mañana moriremos.
El que afloja tiene de indio.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
Beso, queso y vino espeso.
Los pájaros más bellos están enjaulados
Leer entre renglones.
A fullería, cordobesías.
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
Mas pesado que un biberón de mondongo.
Donde hay celos hay amor, donde hay viejos hay dolor.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
Las armas las cargan el diablo.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Buenas acciones valen más que buenas razones.
Jornal adelantado, brazos quebrados.
De buena harina, buena masa.
A cada santo le llega su día.
Más vale vieja conocida, que nueva con sida.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
La crueldad es la fuerza de los cobardes.
Idos y muertos, olvidados presto.
Navidad en viernes, siembra por donde pudieres.
Cada mono sabe de qué árbol se cuelga.
No juzgues el barco desde tierra
El que no mira, suspira.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
Donde hay amor, hay dolor.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
La cabra come el césped allí donde se ata.
Perro que no anda no encuentra hueso.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
Las aguilas vuelan alto, las aguilas no papan moscas.
Tentar la huevera a las gallinas
A burro viejo, poco forraje.
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
La cana engaña, el diente miente, pero la arruga, no cabe duda.
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.