La desconfianza y el amor no comen en el mismo plato
Se queja más que la llorona.
Tempran es la castaña que por Mayo Regan.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Chocolate que no tiñe, claro está
Con fruto trabaja quien al principio el mal ataja.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
El trigo en la panera, y el vino en la bodega.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Una gota de tinta puede más que cien memorias privilegiadas.
La verguenza es último que se piedre.
Lo que por agua viene por agua se va.
Cantan la nana a los cigoñinos las campanas.
Errar es humano.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
El futuro brota del presente, que tiene su semilla en el pasado.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
A santos viejos no se les prenden velas o Santo viejo no hace milagro
A creer se va a la iglesia.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
A comida de olido, pago de sonido.
Mientras el vaso escancia la amistad florece
Amistad fundada en el vino dura como el vino; solo una noche
El arroz es el nervio de la guerra.
Dios castiga, pero no ha palo.
Vicio no castigado crece desatado
Caer está permitido. ¡Levantarse es obligatorio!.
Juramento, juro y miento.
Si te sientas en el camino, ponte de frente a lo que aún has de andar y de espaldas a lo ya andado.
Prohíbe a un tonto que haga una cosa, y eso es lo que hará.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Fruta prohibida, más apetecida.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
Allí donde reina la fuerza el derecho huye
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
En la paz se cuelga a los ladrones; en la guerra se les honra.
Al hombre bueno, no le busquen abolengo.
Cuando era moza, meaba por un punto, ahora que soy vieja, méolo todo junto.
Hay quien no ve su camino.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
La que pone y es cretona, ya dejó de ser pollona.
Hija que casas, casa que abrasa.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
Dijo el jamón al vino: aquí te espero, buen amigo.
Si un rico se cae, es un accidente; pero cuando se cae un pobre, se dice que está borracho.