Ya me cansé de descansar.
Si buen consejo tomara, otro gallo le cantara.
Llenar el tarro.
Aprender sin pensar es inútil, pensar sin aprender es peligroso. (Confucio)
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
El que depende de otro come mal y cena peor.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
A la vejez, cuernos de pez.
De luengas vías, luengas mentiras.
Lo que el viejo ve por estar sentado, no lo percibe el joven que esta de pie.
No rompas el silencio si no es para mejorarlo.
Más vale tener tortícolis por mirar muy alto, que volverse jorobado por mirar muy bajo.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
Mujer que se queja, marido que peca
El que venga atrás que arree.
A osadas, que quien lo dijo no mintió.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Abrojos, abren ojos.
Ya no bebo vino, porque me cuesta dinero; pero siendo de balde, echa vino tabernero.
Nada es barato sin una razón.
Muchos nacimientos significan muchos entierros.
No se muere dos veces si no se escapa de la muerte una vez.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
Más vale dolor de brazo, pero no de corazón.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
A persona lisonjera no le des oreja.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Durante los meses de mal tiempo el agua corre hacia atrás
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
Si no puedes mejorar lo dicho por otros, guarda el noble silencio.
Chilla más que un camionao é pollos.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
Los escándalos de familia no deben trascender para afuera.
Si no puedes ganar dinero en la bolsa, ten miel en la boca.
Dan darán, dicen las campanas.
Cuando la vieja se alegra, de su boda se acuerda.
Borrón y cuenta nueva.
Libra tu lengua de replicar a tu superior y guárdate de denigrarle.
La vara del carro hacia el sur y la rodada hacia el norte.
Es más fácil hacer un camello saltar una zanja que hacer un tonto escuchar la razón.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
Las palabras no cuestan plata.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
Por San Andrés el vino nuevo, añejo es.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
No prometas nada cuando te sientas eufórico; no respondas una carta cuando te sientas iracundo.
Hablar bajo y obrar alto.