A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
Es más bello dejarse engañar diez veces que perder una vez la fe en la humanidad
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
También de alegría se puede morir
No hay medicina para el miedo.
Un ruin ido, otro venido.
El que a otro quiere engañar, el engaño en él se puede tornar.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Si un árbol cae, plantas otro.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
La mejor palabra es la que no se dice.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
El que nace chicharra, muere cantando.
Más peligroso que mono con navaja.
Hablar hasta por los codos.
Negar que negarás, que en Aragón estás.
Puta la madre, puta la hija y puta la manta que las cobija.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
El que rompe viejo, paga nuevo.
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
Lo que se otorga a la amistad vuelve multiplicado
Lengua malvada corta más que espada.
Todo el mundo quiere llegar a la vejez, pero a nadie le gusta que le llamen viejo.
A creer se va a la iglesia.
Sobre advertencia no hay engaño.
Palabra de cortesano, humo vano.
Creer a pie juntillas.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
No siempre huye el que vuelve la espalda
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
Riña de amantes, agua referescante.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
Nadie sabe lo que hay en la olla más que la cuchara que la mueve.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Olvidar una deuda no la paga.
El precio se olvida, la calidad permanece.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
Los buenos actos nunca se lamentan. Los malos actos nunca se olvidan.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
Chivo que se devuelve se esnuca.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada