Callen barbas y hablen cartas.
Hay que hacer de tripas corazones.
Muertos los piojos por hacer Columpio.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
Mujer y sardiña, ni la mayor ni la más pequeniña.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
A casa de tu tía, entrada por salida.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
De lo que se come se cría.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
Oir a todos, creer a pocos.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
El que tiene es el que pierde.
Las enfermedades son el impuesto que se paga por los placeres prohibidos.
El verano es la madre de los pobres
Bodas en Mayo, males las llamo.
El tiempo es oro, la salud tesoro.
Cabellos y virgos, muchos hay postizos.
De perdidos, al río.
De noche y si está la suegra, se ve hasta la leche negra.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
Quien de los suyos se aleja, Dios le deja.
Planta y cría y tendrás alegría.
A donde las dan, allí las toman.
Los frutos más hermosos los da el árbol más viejo Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Quien bebe vinagre teniendo buen vino, ¿qué no haría conmigo?.
Juntos pero no revueltos.
Las desgracias no vienen solas.
Gran hidalguía y la despensa vacía.
Recoge tus gallinas que voy a soltar mi gallo.
Bebe y ata la bota.
El que tiene buenos padrinos, no se cae dentro de la pila.
La puta de Toro y la trucha del Duero.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
En casa de Gonzalo, manda más la gallina que el gallo.
En toda casa hay muchas mudanzas.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
Monjas y frailes, putas y pajes, todos vienen de los grandes linajes.