Poco a poco se cría la muchacha desde el moco.
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
Estoy hasta las manos.
Dar de comer al diablo.
Quien no llora, no mama!
El trato engendra el cariño.
La mujer y el vino hacen del hombre un pollino.
Mira a tu suegra, así será tu mujer de vieja.
Muchos componedores descomponen la novia.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
Perros y gatos, distintos platos.
Partidarios: gente amiga de llenar bolsa y barriga.
El vino y la mujer se burlan del saber.
Que largos son los años en la niñez y como se acortan en la vejez.
La muerte y el amor, enamorados son.
Para amar es la cosa más segura buen trato, verde edad, limpia hermosura.
La mujer, hermosa y la galga, golosa.
Una casa sin amor es como una chimenea sin fuego, una casa sin la voz de un niño es como un jardín sin flores, la boca de la mujer amada sin la sonrisa es como una lámpara sin luz
Un hombre tiene la edad de la mujer a la que ama.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
Hacer el agosto.
Abogacía, que una boga y otra cía.
Juanes y burros, en cada casa suele haber uno.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
Gula y vanidad, crecen con la edad.
Cuida la tienda y ella te cuidara a ti.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Harto da quien da lo que tiene.
Dar el consejo y el vencejo.
Ausentes y muertos, nadie se acuerda de ellos.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
Unos tener tanto y otros tan poco, propio es de este mundo loco.
El que tenga hacienda, que la atienda o que la venda.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
El dinero y el amor son dos cosas que no se pueden ocultar.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
De este destripaterrones venimos los infanzones.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
El pan caliente, mucho en la mano y poco en el vientre.
Cuando el viejo no bebe, cerca está de la muerte.
El trabajo es la ley y a todos agita.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
Buenas razones cautivan los corazones.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.