Las caras nos vemos, más los corazones no.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
Las calamidades son la piedra de toque de un hombre valeroso.
Obsequiar a Buda con flores regaladas.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
La oración de los rectos en su gozo.
Cada hombre deja sus huellas.
Hacer la plancha.
¿Adónde vas Vicente? Adonde va la gente.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
En dinero o en querer, mejor que mañana ayer.
Justicia y no por mi casa.
Por lo que uno tira, otro suspira.
La enseñanza sin palabras y el beneficio de no actuar no tienen en el universo absolutamente nada que ver
Lo pasado ha huido, lo que esperas esta ausente, pero el presente es tuyo.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
A la muerte pelada no hay puerta cerrada.
Hay que dar para recibir.
La llaga sana, la mala fama mata.
Mal que me quieren mis comadres porque les digo las verdades; bien que me quieren mis.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
Obras buenas, hazlas a manos llenas; malas, ni una hagas.
De día y con sol.
Desdichas y caminos hacen amigos.
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
Dios castiga sin palo ni piedra
El oro se prueba en el fuego y los amigos en las adversidades.
Hermanos hay tanto por hacer!
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Sin precio no se han las mujeres.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
La mujer y la ensalada, sin aderezo no es nada.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
Moda y fortuna presto se mudan.
Coja o tuerta, la que está junto a tu puerta.
Cambio de costumes, par es de muerte.
Confía en lo que ves
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
Cambios de tiempo, conversación de estúpidos
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
A quien labora, Dios lo mejora.
Quien canta, su mal eta.