No valer ya, es más doloroso que no haber valido nunca.
Injurias y blasfemias, por donde salen entran.
Hay que saber sacrificar la barba para salvar la cabeza.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
Deja que el buey mee que descansa.
El dar y el tener, seso ha de menester.
Si el alumno no supera al maestro, ni es bueno el alumno, ni es bueno el maestro.
La que da beso da d'eso.
A la corta o a la larga no hay matrero que no caiga.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
El mal del amor, no lo cura el doctor.
Mal se aviene el Don con el Turulaque.
Peor es la moza de casar que de criar.
Ruega a Dios por el mal señor, porque no venga otro peor.
El amor, de necios hace discretos.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
Cuando el diablo canta, contento está el infierno.
La salud no tiene precio y el que la arriesga es un necio.
Más ordinario que un sicario en un burro.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
El buen libro de las penas es alivio.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
El amor mueve montaña.
Las aguas mansas son las peores
Cuando un perro se ahoga, todos le dan de beber.
La mujer virtuosa, corona es de su marido.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
La esperanza mantiene.
En tal mundo vivimos, que para lo que queda por ver, no es nada lo que vimos.
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...
Escapar del lago del dragón y caer en la guarida del tigre.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
Palabra de cortesano, humo vano.
El que cree en espantos, hasta de la camisa se asusta.
Olvidar una deuda no la paga.
El siguiente vicio es la mentira, si el primero son las deudas.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
Cuando suena la almirez, las doce están al caer.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Madre ardida hace la hija tollida.
Lo que tiene que ocurrir, nadie lo puede eludir.
Renegad de viejo que no adivina.
La lengua unta y el diente pincha
El que espera desespera.
A la moza, con el mozo, y al mozo con el bozo.
Jaulas y cárceles, ni para los ángeles.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.