La pasión y el odio son hijos de bebidas que embiagan.
el fracaso es la madre del éxito.
El que no puede sobrellevar lo malo no vive para ver lo bueno.
Palabra suave llegar al alma sabe.
Nadie diga "De esta agua no beberé", ni "De este pan no comeré".
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
Tarea que agrada, presto se acaba.
Al mal panadero hasta la harina le sale negra.
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
La vida es grata, a quien bien la acata.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
Nuestra vida es un río que desemboca en el mar
Quien tras el caldo no bebe, no sabe lo que se pierde.
En la escuela, la cárcel, o la guerra se conocen los amigos.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
Por una alegría mil dolores
El que se coma la carne que se coma también el hueso.
Santo Tomás, una y no más.
La mujer debe gobernar la casa, y el marido la caja.
Un mes antes y otro después, es invierno de verdad, que es cuando llegan los dos hermanos, moquito y soplamanos.
Quien tiene enemigos, no duerma, que hasta el escarabajo del águila se venga.
Detrás de los pedos viene la mierda.
Más vale un pan con Dios que dos con el diablo.
Líbrame Dios del mal duro, que del leve yo me curo.
Por San Miguel se cata la miel; quien no la catare, le amargare.
Un momento puede hacernos infelices para siempre
El vicio, saca la casa de quicio.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
Al bueno por amor y al malo por temor.
La necesidad es la madre de la imaginación.
Sin sal, todo sabe mal.
El vino es la teta del viejo.
Las armas las cargan el diablo.
En la duda, ten la lengua muda.
Una mentira, madre es de cien hijas.
Bien está quien se desvela, si no es por dolor de muela.
Tranquilidad viene de tranca.
Aunque el tonto coja la vela, ésta se apaga y el tonto queda.
Lo peor de la humanidad son lo hombres y las mujeres que no lo son de verdad.
No hay bien que dure, ni mal que no se acabe.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
Gran tormenta mucho espanta, pero pronto pasa.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
La vergüenza una vez perdida, se perdió para toda la vida.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
El vivo a señas y el tonto a palos.
Quien del diablo duerme, poco aprende.